Cómo sobrevivir siendo Biólog@ en una ciudad, sin sucumbir en la banqueta esperando...

jueves, julio 23, 2009

De tu arte a MI ARte prefiero...

He retrasado este escrito durante mucho tiempo, la verdad es que no sé cómo empezarlo. Tenía el título aún antes de pensar en escribir y las fotos otorgadas por mi madre. Pero bueno, ahí va:

Confieso que soy (cuasi)bióloga, no artista. No me dedico a la apreciación del arte, ni a su crítica, ni a su hechura. Me gusta conocer creaciones de las distintas "artes" y en ocasiones las encuentro realmente admirables y bellas. A veces uno se topa con otras no tan agradables, pero siempre se ha dicho que el arte es subjetivo y como tal, habrá gente que lo aprecie y gente que lo deteste.

Un buen día (pongámonos idílicos), caminaba por la banqueta disfrutando del bello día soleado y del bello trinar de las aves cantoras que reposaban sobre bellos árboles de bellas jardineras en las que revoloteaban bellas mariposas cuando a lo lejos vislumbré una HORRENDA mole que recubre al bello Museo del Chopo.


Desde hace años este Museo, que pertenece a la UNAM, está en remodelación pero no en inactivación. Se ha dado a la tarea de realizar exposiciones como ellos llaman de "el museo fuera del museo" y por mucho tiempo expuso un graaaaan graffiti a lo largo de toda su barda. Que a decir verdad no es su barda, sino una "tapia" de madera que pusieron a modo de recubrimiento sobre sus rejas de hierro con esto de la remodelación. Y bueno, tampoco era una belleza ese dibujo pero al menos tenía cierto estilo interesante.

Pero volvamos a la mole. Ahora el Museo expone sobre esa misma fachada de tablas "Un rio de plástico", nombrado así por su merísimo autor Héctor de Anda. Desconozco la trayectoria del autor (la verdad es que por salud biliar tampoco quiero investigar) así que todo lo escrito aquí va dirigido únicamente a esta exposición.

Es entendible que al autor le preocupe "la contaminación ambiental por desechos plásticos" y también apruebo que quiera hacer una llamada de atención y crítica a la humanidad por la irresponsabilidad de los productores y los consumidores de los plásticos. Eso me parece muy bien. Pero también entiendo que existen formas de hacer estas denuncias y si el autor forma parte de un círculo social que tiene potencial ingerencia en los medios de comunicación, entonces podría realmente hacer algo con resultados mucho más productivos.

La introducción de la exposición, que también está escrita sobre las mismas tablas, dice que "Un Río de plástico es una propuesta estética formal que consuma a gran escala (90m de largo, 3m de alto, 40cm de espesor) los planteamientos del mismo autor...". Tuve que buscar la definición de estética en el DRAE porque dudé mucho de lo que yo conocía como estética, pero ahí les va lo que dice: Armonía y apariencia agradable a la vista, que tiene alguien o algo desde el punto de vista de la belleza. --- (no andaba tan equivocada, tal vez otros sí).



Dicen los medios escritos que hicieron el reportaje de la exposición, que el autor se dedicó a recolectar de los vecinos (muy entusiastas, por cierto) las bolsas de plástico que utilizó para su "obra". ¿En serio que fue de los vecinos? A UNA cuadra del museo todavía nos consideramos vecinos y aquí nunca vinieron a pedir ninguna bolsa. La dichosa obra estética es una bola de bolsas de plástico rellenas de (¡¡adivinen!!) más bolsas. Las "Bolsas de bolsas" están PINTADAS en negro y rojo. Sí señores, LAS PINTÓ con aerosol. No se puso a pedirle a los vecinos sus bolsas rojas y negras, nonono. Es más, tengo la impresión de que esas Bolsas de bolsas son todas del mismo tamaño y se encuentran en las mismas buenas condiciones. O sea, ¡LAS COMPRÓ! (o se las donaron entusiastamente en estado NUEVO).


A la fecha de hoy, dicha exposición se encuentra en estado aún más deplorable. Las bolsas de bolsas se están desprendiendo de sus grapitas con las que las fijó a láminas (igualmente pintadas con aerosol) y vomitan su relleno de más bolsas hacia la banqueta. También se puede observar cómo las bolsas sirven para poner la basura de los transeúntes, pero no se hagan ilusiones, que ésta también termina en el piso. Y por si fueran pocos los 90m de largo, al autor se le ocurrió ¡¿por qué no?! forrar de bolsas plásticas el teléfono público que está enfrente del museo. Lo que no se le ocurrió es que llegaría algún vandalillo a prenderle fuego seguramente mientras esperaba a que la novia le contestara el teléfono. Menos mal que sólo fue en el teléfono... ¿qué tal que le entraba un ocio mayor y le prendía fuego a los 90m con todo y cafetería en el camino?

Hay una frase muy cierta: LA BASURA GENERA MÁS BASURA. Y si quiso despertar alguna conciencia ecológica el querido Héctor de Anda, pues lo hizo, aunque no creo que sea lo que esperaba.
Sólo espero que llegue el día en que quiten esa exposición que hace aún más triste la situación que vive el museo, la colonia y la ciudad. ¡Quéjense, están en su derecho!


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